Cartas de amor de mamá, un camino hacia la sobriedad y la felicidad

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Tu rutina diaria consiste principalmente en hacer café, sacar a pasear al perro y tratar de mantener tu cabeza enfocada mientras llevas adelante una casa. Para Liz Miller, una madre de Phoenixville, Pensilvania, sus días comienzan con todo esto, sin embargo, también incluyeron escribirle una carta a su hija. Liz le escribió una carta a su hija cada día mientras estaba internada en un centro de tratamiento residencial. Generalmente hablamos con los padres y nos cuentan sus perspectivas sobre una gran variedad de temas para nuestro blog, pero esta semana hablamos con la hija, Emme Miller. Emme tiene 19 años y atribuye su sobriedad, y en definitiva su felicidad, al tiempo que pasó en el centro de tratamiento residencial y la incansable persistencia de sus padres para conseguir la ayuda que ella necesitaba. La última semana escuchamos la historia de una madre cuya hija estuvo en un centro de tratamiento residencial y estrenó nuestra hoja de sugerencias para elegir el centro adecuado para un hijo. Esta semana hablamos con alguien que estuvo en un centro de tratamiento residencial y publicamos nuestra hoja de sugerencias sobre cosas a tener en cuenta cuando estás preparando a un/a hijo/a para ir, mientras está allí y cuando te preparas para recibirlo de vuelta en casa.

Emme describió a su madre como una “santa” cuando explicó que todos los días recibía una carta de su madre, y mencionó que esto es lo que le daba fuerzas. Si hace 4 años le hubiéramos dicho a Liz o a Emme que se describirían la una a la otra como “santas”, ambas lo hubieran considerado difícil de creer. “Antes de mi primera internación en un centro de tratamiento residencial, mi mamá y yo prácticamente no podíamos estar en la misma habitación, era terrible”, dijo Emme. Continuó explicando que las sesiones familiares en su primera internación la ayudaron a vincularse y las ayudaron a resolver muchos problemas de ambos lados. Ahora Liz y Emme todavía se comunican a diario, pero a través de llamadas telefónicas y pasando ratos juntas, no por carta. “Ahora somos prácticamente inseparables. La llamo todo el tiempo”.


En retrospectiva, Emme puede ver el inmenso dolor y el estrés que sufrían sus padres en aquel momento de su vida y le provoca mucho amor el hecho de que ninguno de ellos dejó de impulsarla a que obtuviera la ayuda que necesitaba, sin importar cuán difícil fuera. Señala dos momentos marcados luego de su segunda internación en un centro de tratamiento residencial en los que sus padres se mantuvieron firmes y contribuyeron en gran medida a su sobriedad actual. Emme pasó a un hogar de transición inmediatamente después de su segunda internación. Les pide a los padres que investiguen sobre esto del mismo modo que lo hicieron en primer lugar con los centros de tratamiento residencial, ya que muchos tienen mejor reputación que otros. Está agradecida porque sus padres y el centro hayan tenido un plan de alta y que este incluyera el hogar de transición al que fue.

“Estuve allí tres meses y sé que no me hubiera mantenido sobria si hubiera ido directamente a mi casa. La mente de un adicto hará lo que solo Dios sabe para obtener aquello a lo que uno es adicto. Podría haberme convencido de saltar de un puente si hubiera pensado que había drogas, es muy atemorizante”, dijo Emme. “Debido a esto, trataba de decirle a mi mamá que estaría bien que volviera a casa. Le decía: 'Mamá, los extraño a todos, no me voy a drogar, solo quiero volver a casa', aunque tenía la intención de hacer precisamente eso. Gracias a Dios, mi mamá sabía eso también porque no cedió ni una sola vez. Me salvó. No cedió y me salvó”.


En cuanto a su papá, Drew, las cosas nunca fueron tan inestables como con su mamá. Mencionó que su relación se fortaleció durante las sesiones familiares, pero nunca había se habían alejado realmente. Si bien las cosas con su padre no eran tan extremas, recuerda lo increíblemente difícil que fue para él. Ese segundo momento en que sus padres contribuyeron a su sobriedad incluye una vez en la que su padre tomó una determinación. “Después de mi segunda internación estaba en libertad condicional y mi oficial de libertad condicional les dijo a mis padres que no iba a hacerme una prueba de drogas. No sabía yo que mi padre había dicho 'No, hágale la prueba de drogas'. Llevo dos años limpia porque mi padre dijo eso. No descubrí hasta mucho después que mi padre había tomado esta determinación, pero estoy muy agradecida de que lo haya hecho”.



Emme tuvo una experiencia positiva en general con los centros de tratamiento residencial y si eres un padre/madre de un/a hijo/a que necesita ayuda intensiva, queremos ayudarte a que tengas una experiencia positiva para ti y para tu familia. La semana pasada, hablamos con un grupo de padres que han estado en tu lugar. Queríamos que nos dieran sus perspectivas sobre qué les había funcionado, qué no y qué les hubiera gustado haber sabido. Luego de la reunión con estos padres, dividimos sus consejos en cuatro secciones: Cómo hacer la maleta, Mientras están allí, Impacto familiar y Alta.


Cómo hacer la maleta

Es posible que pienses: “He empacado para millones de cosas diferentes en mi vida, ¿por qué necesito consejos sobre cómo hacer la maleta?”. En primer lugar, todos los centros de tratamiento residencial tienen ciertas reglas sobre lo que está permitido y lo que no, y estos padres expresaron que varias de las cosas que enviaron con sus hijos se perdieron o se extraviaron durante el tratamiento de sus hijos. Ofrecieron consejos y trucos para garantizar eficiencia al hacer la maleta y que tú y las pertenencias de tu hijo/a estén protegidas. En segundo lugar, estás bajo un inmenso estrés. Puede ser prácticamente imposible pensar con claridad durante semejante estrés y estos padres lo comprenden totalmente. Quieren brindar a otros padres un rápido conjunto de cosas en las que pensar mientras hacen la maleta para facilitarles un poco la vida.

Mientras están allí

Como Emme mencionó, extrañaba a sus padres y a sus hermanos inmensamente mientras estuvo fuera, pero ellos también la extrañaban del mismo modo. Nuestro equipo de padres quiere recordarte las cosas que debes tener en cuenta mientras están allí y que te ayudarán a afrontar y comprender mejor el proceso.


Impacto familiar

Es posible que no tengas ningún amigo o familiar que haya ha pasado por esto. Pasar por esto solo puede generar una sensación de gran aislamiento y nuestros padres quieren recordarte que no estás solo y que puedes y debes recurrir a otros en busca de apoyo. Esto no solo afecta a tu hijo/a, sino a toda la familia.

Para obtener más información sobre como nuestros propios Socios de apoyo a la familia pueden ayudarte, haz clic aquí.

Alta

Por último, nuestros padres creyeron que era esencial hablar sobre la importancia del alta y el plan de alta. Emme mencionó lo importante que fue esto para su sobriedad y que sin un plan establecido con el que se sintieran cómodos el centro de tratamiento residencial y sus padres no está segura de si ahora estaría sobria. Nuestros padres recomendaron que la charla sobre el alta debería hacerse AL MENOS 60 días antes de la fecha de alta.


La sobriedad de Emme es un testimonio de su propia fortaleza y la de su familia. No estaría donde está en la vida si no hubiera trabajado increíblemente duro para ello, y sus padres no hubieran persistido después de mucho dolor para llegar allí. “Mi mejor consejo para alguien que está por ingresar a un centro de tratamiento residencial es hacer su mayor esfuerzo para ser abiertos. Si pudiera volver a hacerlo, no me reprimiría con mis consejeros como lo hice, sobre todo al principio. No me daba cuenta cuán útil y terapéutico podría ser todo el proceso. Mi consejo para los padres, desde mi perspectiva, es primero que nada, investigar sobre los lugares. Mis padres fueron muy buenos con eso e hicieron una investigación sobre todo”. En segundo lugar, mencionó que tener un sistema de apoyo es esencial para este proceso. Sus padres buscaron diferentes grupos de apoyo que la ayudaron a no sentirse tan sola”.


Queremos hacer énfasis en el sentimiento de Emme. No estás solo/a en esto, y todo el trabajo y las dificultades que estás atravesando son una señal de amor supremo. Carta tras carta, sesión de terapia tras sesión de terapia, Liz y Emme reconstruyeron su relación y gracias a eso ahora son mejores personas. No solo es Emme quien admira la fortaleza y el amor que Liz, Drew y todos los padres que compartieron sugerencias con nosotros han demostrado, todos nosotros en PA Parent and Family Alliance también los admiramos.

Para obtener una versión descargable de nuestra hoja de sugerencias, haz clic aquí

Si te perdiste nuestro artículo de la semana pasada sobre cómo seleccionar el centro de tratamiento residencial apropiado, haz clic aquí.


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