Papá Que se Queda en Casa

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Todos los que han tenido la oportunidad de ser padres saben que, aunque es uno de los trabajos más gratificantes del mundo, también es uno de los más difíciles. Pocos trabajos, si hubiera alguno, acarrean la misma clase de estrés y ansiedad continuos, así como el amor que significa ser padres. Los factores de estrés aumentan si eres un padre/madre que se queda en casa, cuyo horario de 9 a 5 incluye llevar adelante y coordinar a toda la familia y no recuerdas la última vez que comenzaste a las 9 o finalizaste a las 5. En PA Parent and Family Alliance reconocemos esta clase de sacrificio y a veces de aislamiento social que afrontan los padres que se quedan en casa. Este trabajo frecuentemente ingrato, históricamente lo han hecho las madres. Queríamos dialogar con un papá que se queda en casa, Rick Kenkins, para conocer cuáles son las principales dificultades que ha tenido y cómo lidia con las presiones sociales, además de que nos brinde consejos para los papás que recién comienzan a quedarse en casa.

“Pasé a ser parte de todos los aspectos de las vidas de mis hijos. Desde la escuela, los deportes, las comidas hasta todas y cada una de las tareas escolares que tuve que ver y en las que tuve que ayudar. A diario estaba en la vida de 4 personas que son lo más importante en el mundo para mí”, dijo Jenkins sobre su parte favorita de ser un papá que se queda en casa.


Jenkins trabajaba en ventas y perdió su trabajo en 2007 debido a un cambio en su compañía. Parecía ser la tormenta perfecta porque al mismo tiempo en que él perdió su trabajo, la carrera de su esposa estaba en ascenso y ella obtuvo un puesto y un nuevo salario que le permitía mantener a toda la familia. También era un momento en el que los niños tenían muchas actividades extracurriculares y su suegra necesitaba alguien que la llevara y la trajera de las citas con el médico. Kenkins y su esposa decidieron que lo más sensato para la familia era que no buscara un nuevo trabajo inmediatamente. La familia se beneficiaría, y se benefició ampliamente, al tener a uno de los padres en la casa.


Sus días cambiaron rápidamente de almuerzos con los clientes e informes de gastos a queso a la parrilla y hojas de trabajo mental de matemática. “La transición inicial no fue para nada difícil. Me sentía muy afortunado de estar en casa y pasar ese tiempo con ellos. Sin embargo, no siempre fue tan pintoresco”, dijo Jenkins. Muchos padres que se quedan en casa mencionan que, con frecuencia, es un trabajo ingrato. Algunas personas miran a los padres que se quedan en casa y piensan que son personas que simplemente no tienen que ir a trabajar. Pero Jenkins quiere que las personas comprendan que es todo lo contrario, son personas que nunca dejan de trabajar.



“Durante las veinticuatro horas tengo que preocuparme y organizar el estudio para pruebas de historia, asegurarme de que sus uniformes estén completos y (suficientemente) limpios, las reuniones de padres y maestros, el mantenimiento del auto, las pilas de platos interminables y mucho más”.

“Hay muchas ventajas y algunas desventajas importantes: no tenía la tristeza del domingo por la noche, pero después de un tiempo tampoco el entusiasmo del viernes por la noche; es un día tras otro. Se vuelve rutinario y uno comienza a sentir que no forma parte de la sociedad en algunos niveles. Uno de mis mayores consejos para cualquier padre que está haciendo la transición a quedarse en casa es que una vez que tenga dominada la rutina y sienta que comprende las demandas del día a día de su familia, trate de encontrar algo que lo inspire y, lo que es más importante para mí, lo conecte con la sociedad. Mis hijos participaban mucho en deportes, así que comencé a participar también. Empecé solo como un padre que ayudaba en los partidos y las prácticas y con el tiempo me convertí en presidente del club deportivo juvenil de mi ciudad. Esto me permitió tener reuniones y eventos que planear y esperar con ansias lo que estaba fuera de la casa. También fue un motivo para usar partes de mi cerebro que había olvidado y hacer conexiones y amistades con los adultos de mi zona”.


Desde hace dos años, los hijos de Jenkins ya no tienen una edad que haga necesaria su presencia en casa. Hizo una transición de vuelta a su rol en ventas, una transición que le resultó más difícil que la inversa. “Lo consideré natural, realmente. Extraño mucho esa edad de ellos. Tuve la gran bendición de poder pasar ese momento con ellos, arrojar la pelota y estar muy conectado con cómo les iba y cómo se sentían. Valoro mucho esos momentos. Sé que el estrés de las tareas del hogar y las citas que parecen interminables a veces es abrumador, pero traten de respirar y recordar que sus hijos solo tendrán esta edad una vez”.

Como mencioné anteriormente, la “norma de la sociedad” es que las madres se queden en casa más que los padres y los padres tienden a ser “quienes traen el pan a la casa”. “Mi esposa es una estrella de rock dentro y fuera del trabajo y comenzó a ganar más dinero que yo a los siete años de matrimonio. Nunca me sentí amenazado por ello, estoy muy seguro de lo que soy y como empleado y padre me siento muy orgulloso de esa mujer, por cómo ha podido proveer a nuestra familia”. Le preguntamos a Jenkins cuál es su mejor consejo para ambos esposos, para que hagan sentirse al otro apoyado y valorado y dijo: “Los ingresos deben compartirse, porque el padre que se queda en casa estaría haciendo dinero si no estuviera allí haciendo que las cosas funcionen para todos. Valórense. Ambos trabajos pueden no ser apreciados como es debido. La persona que trabaja puede sentirse muy resentida porque se pierde más tiempo de estar con la familia”.

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Jenkins anima a cualquiera que pueda ser un papá que se queda en casa a que lo haga. Si bien hubo tiempos difíciles y con frecuencia sintió que no era apreciado, no lo cambiaría por nada en el mundo. Quiere que, en especial, los padres comprendan que nunca se sintió más “hombre” que cuando estaba junto a sus hijos criándolos. “No dejen que nadie los menosprecie por quedarse en casa. Estén seguros de ustedes mismos y comprendan cuánto están haciendo por los que más aman”. Según él, “ante todo, será divertido. Sean fuertes cuando sea necesario. Sean firmes, porque es el trabajo más importante del mundo. Demuestren el amor lo más físicamente posible, sus hijos lo sabrán y los hará mejores. Valoren cada segundo. Si tuviera una segunda oportunidad, lo volvería a hacer”.

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